Más que aprender a escribir código, la programación es una herramienta pedagógica que prepara a los niños para los desafíos del siglo XXI.
Aprenden a descomponer problemas grandes en pasos pequeños y manejables, una habilidad vital para la vida real.
La programación fomenta el razonamiento estructurado y la toma de decisiones basada en datos y secuencias.
En Roblox o Minecraft, el código es el pincel. Los niños pasan de ser consumidores pasivos a creadores activos.
Para el 2030, la mayoría de los empleos requerirán competencias digitales básicas. Es el "nuevo inglés".